La forma de facturar en España está a punto de cambiar para siempre. Hacienda ha puesto en marcha el sistema Verifactu, la nueva herramienta que convertirá la factura electrónica en una obligación para la mayoría de empresas y autónomos. Si tu negocio todavía no sabe cómo afectará este cambio, te lo contamos a continuación.
Verifactu es un software y un sistema diseñado para que las facturas sean 100% trazables, seguras y transparentes. Con él, cada factura emitida quedará registrada de forma inalterable y, si se activa en modo conectado, se enviará automáticamente a la Agencia Tributaria en tiempo real. Este cambio busca reducir la economía sumergida, y también agilizar procesos administrativos, evitar errores y dar mayor seguridad jurídica tanto a empresas como a profesionales.
La obligatoriedad de Verifactu y de la factura electrónica no llegará de golpe, sino de forma progresiva:
- A partir de julio de 2025 ya solo pueden venderse programas de facturación que cumplan con el nuevo reglamento.
- En enero de 2026 las empresas sujetas al Impuesto sobre Sociedades deberán adaptarse a la obligatoriedad de la factura electrónica
- En julio de 2026 autónomos y pequeños negocios tendrán que estar plenamente integrados
Esto significa que el tiempo para adaptarse es limitado y quienes lo dejen para el último momento podrían enfrentarse a problemas de facturación y sanciones.
¿Cómo cambiará la facturación tal y como la conoces?
Hasta ahora, enviar una factura en PDF era suficiente. Con la nueva normativa ya no bastará. Todas las operaciones B2B deberán emitirse en un formato electrónico estructurado, con firma digital y un seguimiento del estado de la factura (aceptada, pagada, rechazada).
En la práctica, esto implica que se acabará el uso de facturas en Word, Excel o PDF sin trazabilidad: será necesario contar con un software homologado capaz de generar facturas electrónicas. Se podrán enviar automáticamente los datos a Hacienda, reduciendo errores y mejorando el control contable.
Aunque muchos ven este cambio como una obligación compleja, también trae beneficios claros: menos papeleo y errores manuales, cobros más rápidos gracias al seguimiento automático de facturas y mayor seguridad y reducción del riesgo de sanciones futuras. Pero hay que tener cuidado: no adaptarse a tiempo puede suponer multas de hasta 50.000€ por incumplimiento o manipulación de registros.