Encontrar trabajadores se ha convertido en uno de los principales problemas para muchas empresas. Sectores como la hostelería, el transporte, la construcción, el comercio, la logística o determinados perfiles técnicos llevan tiempo enfrentándose a dificultades para cubrir vacantes, incluso en momentos de crecimiento de la actividad.

Esta situación está obligando a autónomos, pymes y empresas a replantear sus procesos de contratación. En 2026, muchas compañías ya no buscan únicamente cubrir puestos, sino adaptarse a un mercado laboral más cambiante, con nuevas prioridades por parte de los trabajadores y una competencia cada vez mayor por determinados perfiles.

 

La escasez de personal ya afecta a múltiples sectores

Hace unos años, la falta de trabajadores parecía concentrarse en sectores muy concretos. Hoy el problema es mucho más amplio. Algunas empresas tienen dificultades para encontrar personal cualificado. Otras, directamente, para cubrir puestos básicos. En muchos casos, las vacantes permanecen abiertas durante meses o se cubren con alta rotación.

Entre las causas más habituales aparecen:

  • El envejecimiento de parte de la plantilla
  • La falta de relevo generacional
  • Cambios en las preferencias laborales
  • Condiciones poco competitivas frente a otros sectores
  • Mayor movilidad de los trabajadores

Todo esto ha cambiado la forma de contratar.

 

Las empresas buscan fórmulas más flexibles

Uno de los cambios más visibles es el aumento de modelos de contratación más adaptables. Muchas empresas están flexibilizando horarios, ajustando jornadas o incorporando fórmulas híbridas para hacer más atractivas determinadas posiciones. En algunos sectores, ofrecer cierta flexibilidad se ha convertido en un factor casi imprescindible para captar personal.

También han aumentado modalidades como las jornadas parciales adaptadas, los turnos más flexibles, los contratos fijo-discontinuos, los refuerzos temporales en campañas concretas o los modelos mixtos entre el trabajo presencial y el remoto en perfiles administrativos o técnicos. La idea es adaptar la contratación a las necesidades reales tanto de la empresa como del trabajador.

 

El contrato fijo-discontinuo sigue ganando peso

Uno de los formatos que más protagonismo ha ganado en sectores con actividad estacional es el contrato fijo-discontinuo. Muchas empresas lo utilizan para campañas concretas, periodos de alta demanda o actividades que no mantienen el mismo volumen de trabajo todo el año.

Hostelería, turismo, logística o comercio son algunos de los sectores donde este modelo se ha consolidado con más fuerza. Su crecimiento responde, en parte, a la necesidad de mantener cierta estabilidad en la plantilla sin recurrir constantemente a nuevas contrataciones temporales.

 

La rapidez en los procesos se ha vuelto clave

Otro cambio importante es la velocidad de contratación. En sectores con alta demanda de personal, muchas empresas han tenido que simplificar procesos porque los candidatos no permanecen mucho tiempo disponibles. Entrevistas más ágiles, menos fases de selección y respuestas más rápidas forman ya parte de la estrategia de contratación de muchas pymes y negocios. En algunos casos, el problema no es encontrar candidatos, sino evitar perderlos durante procesos demasiado largos.

 

La formación interna gana importancia

Ante la dificultad para encontrar perfiles completamente preparados, muchas empresas están apostando por contratar personal con menos experiencia y completar la formación dentro de la propia organización. Esto ocurre especialmente en sectores técnicos, industriales o vinculados a oficios donde escasean profesionales cualificados.

Cada vez es más habitual encontrar empresas que priorizan la capacidad de adaptación, la disponibilidad, la actitud y estabilidad o la formación interna posterior.

 

La contratación internacional aumenta en algunos sectores

En actividades con falta estructural de trabajadores, algunas empresas están recurriendo cada vez más a la contratación de personal extranjero. Sectores como el transporte, la construcción, el campo o determinados servicios llevan tiempo utilizando esta vía para cubrir vacantes difíciles de ocupar.

Esto ha incrementado también la importancia de los trámites de extranjería, permisos de trabajo y procesos de regularización vinculados al empleo.

 

Salario y condiciones ya no son el único factor

Aunque la retribución sigue siendo importante, muchas empresas han comprobado que no es el único elemento decisivo. La estabilidad, la conciliación, el ambiente laboral o la flexibilidad tienen cada vez más peso en la decisión de los trabajadores.

Esto ha obligado a muchos negocios a revisar no solo cómo contratan, sino también cómo organizan el trabajo y gestionan sus equipos.

 

La rotación sigue siendo uno de los grandes problemas

En sectores con falta de personal, muchas empresas logran contratar, pero tienen dificultades para mantener las plantillas estables. La rotación elevada genera costes, pérdida de productividad y necesidad constante de formación. Por eso, una parte importante de las nuevas estrategias de contratación está enfocada no solo a atraer trabajadores, sino a retenerlos.

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