En el día a día de muchas empresas, especialmente en sectores como la limpieza, seguridad o mantenimiento, es habitual que una empresa sustituya a otra en la prestación de un servicio. En estos casos puede producirse lo que se conoce como subrogación de trabajadores, una figura legal que implica el traspaso de empleados de una empresa a otra.
Para pymes, empresas y autónomos es importante entender cómo funciona la subrogación, sobre todo si realizan su actividad en estos ámbitos. En Afonso Asesores te contamos qué es, en qué casos hay que aplicarla y cómo hacerlo.
Qué es la subrogación de trabajadores
La subrogación es el proceso por el cual una empresa pasa a ser el nuevo empleador de trabajadores que anteriormente estaban contratados por otra empresa. Esto significa que el trabajador no pierde su empleo, sino que continúa prestando servicios bajo una nueva empresa, manteniendo en gran medida sus condiciones laborales. La subrogación suele producirse cuando cambia la empresa que presta un servicio, pero el trabajo y la actividad continúan siendo los mismos.
Cuándo se produce la subrogación
La subrogación no se aplica en todos los casos. Se produce cuando existe una obligación legal o convencional, es decir, cuando así lo establece la ley o un convenio colectivo. Los casos más habituales son:
- Cambio de empresa adjudicataria de un servicio (por ejemplo, una empresa de limpieza que sustituye a otra en un edificio).
- Sucesión de empresa o transmisión de una actividad económica.
- Convenios colectivos que obligan a subrogar trabajadores en determinados sectores.
En estos casos la nueva empresa debe hacerse cargo de los trabajadores que estaban prestando el servicio.
Qué ocurre con los contratos de los trabajadores
Uno de los aspectos más importantes de la subrogación es que los contratos de trabajo no se extinguen. Simplemente cambia el empleador. Esto implica que el trabajador mantiene su antigüedad, su salario, su jornada laboral y sus derechos adquiridos. En otras palabras, la subrogación no debe suponer una pérdida de derechos para el trabajador.
Obligaciones de las empresas entrante y saliente
La empresa que asume el servicio y se subroga en los trabajadores tiene varias obligaciones. Tiene que respetar las condiciones laborales existentes. Debe dar de alta a los trabajadores en la Seguridad Social y asumir las responsabilidades laborales derivadas de la relación de trabajo. Además, en algunos casos, la empresa entrante también puede asumir determinadas obligaciones relacionadas con deudas laborales anteriores, dependiendo de la situación concreta.
La empresa que deja de prestar el servicio también tiene responsabilidades en el proceso de subrogación. Debe facilitar a la empresa entrante información relevante sobre los trabajadores, como los contratos laborales, información sobre la antigüedad, las condiciones salariales y la situación en la Seguridad Social. Esta información es esencial para que la subrogación se realice correctamente.
El papel de los convenios colectivos
En muchos sectores, la subrogación está regulada de forma específica en los convenios colectivos. Estos convenios pueden establecer qué trabajadores deben ser subrogados, qué requisitos deben cumplirse y qué documentación debe intercambiarse entre empresas.
Por ejemplo, en sectores como limpieza o seguridad, la subrogación es una práctica habitual y está detalladamente regulada. Por eso, antes de cualquier cambio de empresa, es fundamental revisar el convenio aplicable.
Qué ocurre si no se respeta la subrogación
No cumplir con la obligación de subrogar a los trabajadores puede tener consecuencias importantes: reclamaciones por despido improcedente, sanciones administrativas, conflictos laborales… Los tribunales pueden considerar que ha existido un despido indebido si no se respeta la subrogación cuando es obligatoria.
Es importante no confundir la subrogación con la contratación de nuevos trabajadores. En la subrogación existe una continuidad en la relación laboral, se mantienen las condiciones del trabajador y la empresa está obligada a asumir a los empleados. En la contratación ordinaria, en cambio, la empresa puede elegir libremente a quién contratar y establecer nuevas condiciones dentro de la normativa.
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